Algunos se han aventurado a llamarlo el nuevo milagro antioqueño y razones no faltarían porque, después de 70 años de sufrir con carreteras estrechas y lomas sin fin, el departamento estrenará ocho autopistas de cuarta generación que modificarán el mapa y sus conexiones. A estas vías se les sumarán dos puertos en Urabá y el túnel del Toyo, que será el más largo de América Latina con 9,8 kilómetros.
